Pues loco ando; pero porque aun no te he visto.
Las pocas referencias, me las brindan mis secuaces incondicionales, que afirman, llenos de osadía.
Entre ellos, el sol de verano, me describe el brillo de tu cabello, y se queja porque lo opacas a menudo.
El mar bendecido de azul infinito, confiesa, que tus ojos reverberan e inspiran su gama.
El viento, constantemente se deleita al tocar tu piel satinada, con su estilo delicado.